El pasado jueves 4 de junio, las 21 horas, tuvo lugar última vigilia de oración por las vocaciones de este curso que concluimos. Nos volvíamos a reunir en torno a Jesús, presente en el Santísimo Sacramento del Altar, para pedirle que siga llamando a muchos hombres y mujeres a entregarle toda su vida.

Y es que estamos en el mes de junio, el mes del Sagrado Corazón de Jesús: un Corazón traspasado, de cuya herida manan todas las vocaciones, unidas en una misma llamada al amor. Durante la vigilia, Ángel Antonio Aragón, seminarista de primer curso, compartió el testimonio de su vocación al sacerdocio. Al terminar la oración, a modo de despedida, todos los asistentes compartieron un sorbete y dulces, en un momento de encuentro con los seminaristas.

Damos gracias a Dios por todo este año de gracia, por los cuatro años que se vienen realizando estas vigilias: que podamos seguir orando insistentemente al Señor para que siga tocando el corazón de muchos jóvenes para seguirle en fidelidad.

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