El  pasado domingo 27 el Seminario Mayor peregrinamos hasta el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta para hacer la presentación del curso y encomendarnos a la protección de nuestra Patrona.

En la subida al Santuario, los seminaristas hemos rezado el Rosario, celebrando la Santa Misa posteriormente a los pies de la Fuensanta, presidida por el Rector del Seminario D. Sebastián, y concelebrada por Don Damián Abellán, uno de los dos Directores Espirituales del Seminario.

En la Homilía, el Rector resaltó que la peregrinación tenía como objetivo dar gracias a la Patrona por todos los bienes recibidos, y pedir por las vocaciones sacerdotales, que el día de mañana han de servir al pueblo santo de Dios. Exhortó igualmente a mantenernos firmes en la Fe, cada uno en su ámbito (vida familiar, matrimonio, trabajo, vida religiosa…), haciéndolo sin miedo, ya que Dios es el que da sentido a todo nuestro ser.

Destacó igualmente la importancia de la Oración, que nos ayuda a establecer una relación íntima con Dios y con la cual, nos sentimos saciados. A través de ella, hemos de ser capaces de pedir perdón por ser pecadores, al igual que lo hacía el publicano del Evangelio del domingo, consiguiendo ser valientes y llegar así la meta firmes en la Fe.

Posteriormente, la comunidad del Seminario compartió la comida con las Monjas Benedictinas, siendo éste un momento en el que se intercambiaron experiencias mutuas, y que nos sirvió para conocer más su carisma.

Para concluir la jornada, rezamos la oración de Vísperas en el monasterio de las Carmelitas Descalzas, con las que pudimos compartir en el locutorio, un momento de encuentro y comunicación de vivencias, siempre enriquecedoras.

Damos gracias a Dios por este día en el que el Seminario ha tenido la oportunidad de pasar una jornada de convivencia que sin duda nos ha enriquecido, nos ha ayudado a conocernos más, y nos ha presentado otras realidades religiosas de vida contemplativa en comunidad, cuya Oración es imprescindible para nuestras vidas.

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